Domingo 20 de septiembre

Hijos de Dios

… si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. 1 Juan 3:20


La escritura de hoy: 1 Juan 3:18-24 Lisa M. Samra  escribe:

Uno de mis libros favoritos de ilusiones ópticas siempre me asombra, ya que las imágenes engañan mi visión: dos líneas de la misma longitud parecen tener tamaños diferentes, o en la «escalera imposible», cuatro tramos de escalones parecen unirse en un bucle continuo. Puede ser un poco desconcertante darnos cuenta de que no siempre vemos las cosas como realmente son.

Pero no solo nuestros ojos nos engañan. A veces, podemos creer ilusiones sobre nuestra identidad como hijos de Dios cuando las afirmaciones engañosas del mundo nos bombardean a diario. Henri Nouwen escribió: «Jesús vino a anunciarnos que una identidad basada en el éxito, la popularidad y el poder es falsa: ¡una ilusión!».

Nuestra verdadera identidad, posible gracias al amor abundante de Dios, es que cuando recibimos a Jesús como nuestro Salvador nos convertimos en «hijos de Dios» (1 Juan 3:1). El apóstol Juan admitía que, a veces, «nuestro corazón nos reprende» (v. 20) y empezamos a dudar del amor de Dios o a cuestionar si realmente le pertenecemos. Pero «mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas» (v. 20). En lugar de dejarnos engañar por ilusiones dañinas sobre nuestra identidad, creamos la verdad de que somos hijos amados de Dios.

Reflexiona y ora

¿Con qué ilusiones sobre tu identidad te has enfrentado? ¿Cómo te alienta la verdad de ser hijo de Dios?

Padre, aunque no pueda verlo o sentirlo, ayúdame a recordar que me amas.

Lunes 21 de septiembre

El corazón del asunto

… el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón. 1 Samuel 16:7


La escritura de hoy: 1 Samuel 16:6-12 Bill Crowder  escribe:

En un viaje de estudio a Moscú, decidí tomar el metro para ir a almorzar. De pie en el vagón, comencé a silbar porque, simplemente, me sentía bien después de una mañana agradable enseñando y el día estaba hermoso. Los pasajeros me miraron como si estuviera loco. Al regresar a la escuela, le conté a una de las empleadas de la oficina que las personas estaban tan desanimadas que se sorprendieron al verme silbar. Ella me informó amablemente: «Sí, sus vidas son muy duras, pero no por eso lo miraron, sino porque aquí es de mala educación silbar en público».

Cuando hacemos suposiciones, las basamos en factores externos que quizá no tengan nada que ver con la situación. Es útil recordar la historia de la elección de David como futuro rey de Israel. Cuando el profeta Samuel consideró al hijo mayor de Isaí, pensó: «De cierto delante del Señor está su ungido» (1 Samuel 16:6). Pero Dios le dijo: «No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque el Señor no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón» (v. 7).

Basar nuestros juicios en las apariencias nos llevará a conclusiones equivocadas. Conviene dejar que Dios sea quien juzgue. Él ve el corazón del asunto.

Reflexiona y ora

¿Cómo te sientes cuando alguien supone cosas incorrectas sobre ti? ¿Por qué es fácil hacer suposiciones respecto a los demás?

Padre, perdón por juzgar a las personas sin conocer sus corazones.

Martes 22 de septiembre

La iglesia cálida

Todos los días se reunían en el templo… Hechos 2:46 (rvc)


La escritura de hoy: Hechos 2:42-47 Alyson Kieda  escribe:

Cuando era niña, iba contenta con mi familia a la iglesia cada domingo. Nuestro pastor irradiaba alegría y siempre incluía a los niños en el servicio. Tanto él como mis maestros de escuela dominical me inculcaron amor por las Escrituras. Y los domingos por la noche, solía haber un predicador invitado o un misionero que despertaba en mí un sentimiento hacia las misiones. El lema de nuestra iglesia era: «La iglesia cálida en la calle Coldwater [agua fría]». No era perfecta, pero éramos una familia. Desde entonces, he seguido asistiendo a la iglesia (aun cuando fue difícil encontrar la adecuada), y como resultado, mi fe ha crecido.

Al igual que hoy, los creyentes en Jesús de la iglesia primitiva necesitaban apoyo y ánimo, y entendían la importancia de reunirse con otros creyentes (Hechos 2:46). Eran una familia. Juntos, se edificaban unos a otros cuando la vida y el servicio a Dios se volvían difíciles. Se reunían para orar, estudiar las Escrituras, alabar a Dios, disfrutar de la comunión y compartir comidas (v. 42). Como resultado, Dios hizo que su número aumentara (v. 47).

Encontrar una iglesia afín puede llevar tiempo, pero es vital. Es difícil enfrentar la vida solos; por eso, Dios nos dio familias y comunidades de fe. La iglesia es un gran lugar para congregarse.

Reflexiona y ora

¿Por qué crees que es importante tener una congregación en la iglesia? ¿Cómo podría alentarte participar en actividades de la iglesia?

Dios, gracias por poder aprender de ti en tu iglesia.

Miércoles 23 de septiembre

Consuelo en medio de las lágrimas

[No] queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 1 Tesalonicenses 4:13


La escritura de hoy: 1 Tesalonicenses 4:13-18 Sheridan Voysey  escribe:

Mi madre llamó alrededor de las nueve de la noche. «Es sobre tu papá —dijo—. Partió». Aunque había imaginado esa llamada durante días y sentía alivio de que mi padre ya no sufriera, la noticia me sacudió. Lloré profundamente mientras el dolor seguía su curso los días y semanas siguientes.

Perder a mi padre fue difícil para todos nosotros, pero en especial para algunos de mis familiares incrédulos. Para ellos, papá había partido para siempre. Fue entonces cuando comprendí cómo creer en Jesús nos ayuda a sobrellevar el dolor.

Pablo lo explicó así: Dado que Jesús resucitó de entre los muertos, los que creen en Él también un día resucitarán (1 Tesalonicenses 4:14). Esto sucederá cuando nos reúna para pasar la eternidad juntos con Él en el cielo (vv. 16-17). Pablo nos dice esto «para que no [nos entristezcamos] como los otros que no tienen esperanza» (v. 13). Saber que volveré a ver a mi padre me trae consuelo en medio de las lágrimas.

Las Escrituras nunca fomentan un duelo sin lágrimas. Incluso Jesús lloró por un amigo muerto que sabía que volvería a vivir (Juan 11:34-44). Y a veces no sabemos en qué creía un ser querido antes de morir. Aun así, nuestro duelo tiene una red de seguridad. Gracias al Señor, volveremos a ver a nuestros seres queridos creyentes.

Reflexiona y ora

¿Cuándo experimentaste el poder de la esperanza en Cristo? ¿Cómo crees que esa esperanza se diferencia del concepto del mundo?

Jesús, gracias porque volverás a reunir a quienes creímos en ti.

Jueves 24 de septiembre

Palabras de amigos

… ninguno [de los amigos de Job] le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande. Job 2:13


La escritura de hoy: Job 2:7-13 Katara Patton  escribe:

Durante una clase bíblica a los veintiséis años, me sentí desconcertada. Algunos de los comentarios de mis compañeros eran desalentadores por tener tantos problemas. Pregunté: «Si somos cristianos, ¿por qué estamos tan deprimidos? ¿No sabemos cómo termina realmente esta historia?». Me refería a la promesa de la vida eterna en Cristo, pero también a muchas otras sobre el cuidado de Dios. El maestro simplemente sonrió y continuó, pero recordé mi comentario durante años.

Con el tiempo, la vida me golpeó. Pérdida de empleo, duelo, enfermedad y otras cosas me llevaron a desanimarme. Sí, las promesas de Dios son ciertas y consoladoras, pero no prometen una vida fácil. Jesús dijo: «en el mundo tendréis aflicción» (Juan 16:33).

Es natural que esas dificultades nos afecten, como sucedió con Job. Las pruebas lo golpearon duro: perdió a sus hijos, sus bienes y su salud (Job 1:13-20; 2:7). Sus amigos fueron a consolarlo (Job 2:11-13). Al principio, simplemente lo apoyaron en silencio, viendo «que su dolor era muy grande» (v. 13). Pero luego empezaron a hacer preguntas inútiles, parecidas a las de aquella clase bíblica.

Frente a otros que atraviesan dificultades, el Espíritu Santo puede ayudarnos a responder con amor y compasión. Y cuando estemos tristes, recordemos las promesas de Dios.

Reflexiona y ora

¿Cómo te ayudó un amigo durante un tiempo difícil? ¿De qué manera puedes ayudar a otros con discernimiento y sensibilidad?

Dios, que sea sabio al empatizar con otros.

Viernes 25 de septiembre

Obras piadosas

Los demás hechos de Josías, y sus obras piadosas […] están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá. 2 Crónicas 35:26-27


La escritura de hoy: 2 Crónicas 35:20-27 Tim Gustafson  escribe:

Como toda partida temprana, la muerte de José sorprendió. Poco antes de morir, había comenzado a tomar malas decisiones. Ahora, ese esposo, padre, entrenador y líder juvenil ya no estaría allí para quienes dependían de él. Habría sido fácil enfocarse en sus malas decisiones recientes, pero cuando su hija habló en el funeral, destacó que su padre, aunque imperfecto como todos nosotros, había servido a Jesús durante su vida.

Algo similar sucedió con el rey Josías de Judá. Cuando el rey Necao emprendió una ofensiva militar contra Babilonia, Josías, neciamente, «salió […] contra él» (2 Crónicas 35:20). Necao no tenía intención de atacar Judá (v. 21), pero Josías «no hizo caso a la advertencia [de] Dios» (v. 22 nvi) y eso le costó la vida (vv. 23-24).

Aunque terminó de manera insensata, el profeta Jeremías «endechó en memoria de Josías» (v. 25). La historia concluye: «Los demás hechos de Josías, y sus obras piadosas […] están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá» (vv. 26-27). Obras piadosas. Un epitafio oportuno para una muerte prematura.

Pablo afirmó: «ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús» (Romanos 8:1). Al considerar cómo nuestro Padre celestial nos ve en Cristo, resulta natural recordar las obras piadosas de sus hijos que ya partieron.

Reflexiona y ora

¿Qué seres queridos tuyos se murieron? ¿Qué obras piadosas podrías recordar en memoria de ellos?

Padre, gracias por vernos en Cristo.

Sábado 26 de septiembre

Dones reutilizados por Dios

Y el Señor dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. Éxodo 4:2


La escritura de hoy: Éxodo 4:1-5, 10-11 Tom Felten  escribe:

El capitán Tim Mullane trabajó diligentemente en hundir el enorme transatlántico SS United States, y le pagaron por hacerlo. Mullane reutiliza barcos que antes surcaban los mares como arrecifes artificiales en el fondo del océano. Los barcos hundidos son destinos atractivos para los buceadores y ayudan a proteger las costas al frenar la erosión de las playas. Aunque ya no navegan, siguen teniendo valor al permanecer en las profundidades.

La vara de pastor de Moisés fue reutilizada para algo que resultaría invaluable para los israelitas. Dios le preguntó: «¿Qué es eso que tienes en la mano?». Moisés respondió: «Una vara de pastor» (Éxodo 4:2 ntv). Moisés había cuidado ovejas durante cuarenta años (Hechos 7:29-30), pero ahora su vara sería usada para pastorear a su pueblo fuera de Egipto. La vara era un símbolo de la obra de Dios a través de Moisés, y al hacer señales con ella (Éxodo 4:17), el poder del Señor se manifestaba. Cuando la extendió «hacia el cielo», Dios envió granizo sobre Egipto (9:23); y más tarde, permitió que los israelitas pasaran por el «mar, en seco» (14:16).

Dios reutilizó la vara y el rol de Moisés para sus propósitos. También suele usar nuestros dones y talentos de maneras nuevas. ¿Cómo podría estar usando tu «vara» de forma renovada en esta etapa de tu vida?

Reflexiona y ora

¿Por qué puede ser difícil delegar funciones y responsabilidades? ¿Cómo podría Dios estar usando tus dones y talentos de maneras nuevas?

Dios, reutiliza mis dones y talentos.

Domingo 27 de septiembre

Orar por ellos

… ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Mateo 18:12


La escritura de hoy: Mateo 18:10-14 Mike Wittmer  escribe:

La película Sully describe el heroico aterrizaje de un avión de pasajeros averiado en el río Hudson de Nueva York. Al bajar del ferri de rescate, el capitán «Sully» le dijo a un oficial: «Necesito saber quién está herido y la gravedad, y también un conteo. Ciento cincuenta y cinco, entre pasajeros y tripulación». El hombre respondió: «Bien. ¿Y usted?». Sully contestó: «Responderé eso cuando hayamos contado hasta ciento cincuenta y cinco».

A Jesús también le interesa contar. Él es el buen Pastor que deja las noventa y nueve para buscar la oveja perdida. Cuando la encuentra, «se regocija más por aquella, que por las noventa y nueve que no se descarriaron» (Mateo 18:13). Esto no significa que la oveja perdida sea más importante que las demás. Pero el alivio de hallarla produce gozo. Así como los pasajeros de Sully se regocijaron al escapar de una muerte casi segura, también el cielo celebra cuando alguien recibe a Cristo.

¿Conoces alguna oveja perdida? ¿Alguien que parezca particularmente inalcanzable? Ora por esa persona. Háblale del amor de Jesús. No te rindas hasta que entre en el redil.

Tras la insistencia de Sully de un conteo, un oficial finalmente entró en el hospital donde examinaban al capitán, y sonriendo, dijo: «Tenemos el conteo. Ciento cincuenta y cinco».

Reflexiona y ora

¿Por cuáles tres personas que necesitan a Jesús podrías orar con regularidad? ¿Cómo podrías compartirles sobre el amor de Jesús?

Jesús, que vea a tus «ovejas» como tú las ves.